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Conectar con tu ciclicidad es una forma de autocuidado

 

El otro día pregunté en Instagram si conocíais el diagrama lunar y el 75% contestó que no. Expliqué por encima lo que era y la respuesta a mi pregunta de si queríais que os lo enviara y explicase, fue unánime.

Mi intención era haberlo hecho ayer como os prometí, pero se me complicó el día y no quise hacerlo a prisa y corriendo. Últimamente intento no forzar las cosas y dejarme llevar más. Y esto tiene mucho que ver con la energía femenina y lo que vengo a contaros hoy.

Estamos acostumbradas a ir siempre corriendo, a estar siempre haciendo cosas y a enfocarnos en el resultado. Esta es una energía muy masculina y a veces necesitamos esa estructura y esa dirección. El problema es que nos hemos desconectado de esa otra parte más femenina (creatividad, placer, fluidez, emocionalidad, introspección…).

Todos, hombres y mujeres, tenemos la capacidad de integrar los dos tipos de energía. De hecho, lo suyo es que ambas estén en equilibrio y se complementen mutuamente. A veces necesitamos acción y otras pararnos a sentirnos más. Cada una tiene su momento.

Como ya he explicado, de energía masculina, en general, vamos servidas y lo que nos interesa es cultivar la otra parte para reestablecer el equilibrio entre las dos.

Hay algo que marca la diferencia entre lo masculino y lo femenino: la ciclicidad. Nos guste o no, las mujeres estamos sometidas a los vaivenes hormonales derivados del ciclo menstrual y esto es algo que tiene muchas más implicaciones de las que muchas veces creemos. Las hormonas afectan a todos nuestros sistemas y sus niveles influyen en nuestro estado mental, corporal, emocional y energético. Esto no es nada místico, es pura biología.

Y voy más allá: es la luna la que regula nuestro ciclo menstrual igual que lo hace con las mareas. No es casualidad que tanto el ciclo lunar como el menstrual duren 28 días. Por eso, lo del diagrama lunar para registrar el ciclo menstrual. A lo mejor ya lo sabías, pero muchas mujeres con las que trabajo, no son conscientes de las implicaciones que esto tiene.

El sistema capitalista y patriarcal, nos empuja a estar siempre igual, independientemente de la fase del ciclo en la que estemos. Hemos interiorizado esa exigencia como propia sin darnos cuenta de que eso es ir en contra de nuestra naturaleza y por lo tanto, de nosotras mismas. Esto no quiere decir que tengamos que pararlo todo cuando estamos con la regla, porque seguramente no sea factible, pero cuando nos paramos a escucharnos, es mucho lo que podemos hacer para ir a nuestro favor en vez de en nuestra contra. Vamos a ponérnoslo más fácil.

Conectar con nuestra ciclicidad es una forma de conectar con la naturaleza, con esa parte femenina dormida y, en definitiva, con nosotras. Somos cíclicas y tomar conciencia de los cambios que se producen en cada fase del ciclo menstrual y lunar nos permite no sólo conocernos mejor, sino cuidarnos y respetarnos más.

No voy a entrar en muchos detalles sobre las características de cada fase porque ya hay mucha información disponible. Si quieres profundizar más, un libro que se llama LUNA ROJA de Miranda Gray.

Resumiendo mucho:

La fase menstrual: corresponde a la luna nueva. Es cuando las hormonas están en su nivel más bajo y a nivel fisiológico esto implica dos cosas. Por un lado, tenemos menos energía y por otro, tenemos la mente más despejada. Por eso, esta fase nos invita el recogimiento y a la introspección. Representa el fin de un ciclo, soltamos (además de la sangre) lo que ya no nos sirve y sembramos semillas nuevas. Es una fase de ir para dentro en la que nuestra creatividad está muy activa.

La fase pre-ovulatoria: corresponde a la luna creciente. Los niveles de hormonas empiezan a subir y con ellos nuestra energía. Es una fase en la que, por lo general, estamos más activas y productivas.

La fase ovulatoria: se corresponde con la luna llena. Las hormonas alcanzan su pico más alto y a consecuencia de ello estamos pletóricas, nuestra piel está radiante y nos sentimos más inclinadas a las relaciones sociales.

La fase pre-menstrual: se corresponde con la luna menguante. Las hormonas empiezan a bajar, también lo hace nuestra energía y tenemos las emociones a flor de piel. Estamos más sensible y reactivas. Es una fase muy reflexiva.

El diagrama lunar, nos permite registrar nuestra fase del ciclo y de la luna para ir tomando conciencia de estos cambios. Es un ejercicio que te obliga a escucharte, a ver cómo te sientes y a organizar tu día y tus tareas, dentro de lo posible, teniendo en cuenta cómo estás. Te hace estar más presente, más conectada contigo y te permite respetar tus necesidades físicas, mentales y emocionales.

A los dos meses de empezar a hacer mi registro, mi ciclo se sintonizó con el ciclo lunar y ahora tengo la menstruación y la ovulación con su correspondiente luna. El objetivo no es ese (ojo con enfocarnos en el resultado y auto exigirnos algo más) pero es curioso cómo tomar conciencia de tu propia ciclicidad hace que te conectes con los ciclos de la naturaleza.

Si estás en mi newsletter, recibirás la plantilla con un ejemplo y la explicación de cómo rellenarla. Espero que te animes a ponerlo en práctica como una forma más de acercarte a ti.

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