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Desnudarse

En todo proceso personal hay momentos clave que suponen un avance importante. Son descubrimientos que nos hacen tomar conciencia de algo que hasta ese momento estaba oculto para nosotros y que nos abre una nueva vía de acceso a nuestra verdad.

En mi camino ha habido muchos hitos importantes que han marcado un antes y un después. Tomar conciencia de mis heridas de infancia y hacerme cargo de ellas, ha sido, probablemente, el que más trascendencia ha tenido (y sigue teniendo) en la comprensión de mi misma. A día de hoy me sigo maravillando al comprobar en el trabajo con las mujeres a las que acompaño (y en mi misma) que cualquier conflicto que surge nos lleva siempre de vuelta a la infancia y a todas las creencias que adoptamos entonces.

Otro momento crucial, después del trabajo con mi niña interior, fue entender qué es y cómo funciona el ego y de eso quiero hablarte hoy.

El EGO tiene muy mala prensa y constantemente nos llegan mensajes que lo demonizan y nos invitan a deshacernos de él. Y a mí me parece muy peligroso porque genera la expectativa de pretender librarnos de él y eso es imposible. El ego es inevitable, necesario y cumple una función. Podemos aprender a gestionarlo para que no controle nuestra vida, pero intentar despojarnos completamente de él se convierte en un empeño absurdo y estéril.

 

Pero empecemos por el principio… ¿Qué es el ego?

El ego es todo el sistema de creencias y patrones de conducta que desarrollamos a raíz de nuestras experiencias vitales, principalmente en la infancia. Venimos desnudos a este mundo, literalmente y también desnudos de condicionamientos. Sin embargo, las vivencias que tenemos dejan una impronta en nosotros que nos informa de cómo es el mundo y cómo tengo que adaptarme a él. Empezamos a vestirnos con diferentes trajes en función de lo que interpreto que tengo que ser y hacer para adaptarme al medio que me rodea. Es un proceso natural e inevitable que experimentamos todos los humanos que garantiza nuestra supervivencia y que, por otro lado, nos aleja de nuestra verdadera esencia. 

Por lo tanto, el ego es necesario y ha cumplido su función todo este tiempo. Pero ya no somos niñas indefensas que necesitan adaptarse al entorno para sobrevivir y, sin embargo, seguimos operando desde esos patrones que hemos interiorizado de manera automática e inconsciente y que conducen nuestra vida sin que sepamos muy bien hacia dónde. Nos dejamos llevar hasta que llega un momento (en mi caso fue la maternidad) en el que la sensación de vacío es tan grande, que empiezas a darte cuenta de que no es esa la vida que quieres. Y ahí empieza un proceso de búsqueda interior que te llevará a encontrar tu verdad. Es un camino de vuelta a casa que implica volver a quedarte desnuda y reconectar con tu esencia.

No se trata de despojarte del ego sino de dejar de creer que eres tu ego. Es entender cómo surgió y cómo funciona, poder verlo y dejar de identificarte con él. Es aprender a convivir con tu ego sin dejar que dirija tus pasos inconscientemente hacia dónde tú no quieres ir. Es hacerte libre y dueña de tus decisiones para que tu vida tenga el sentido que tú quieras darle y no el que tu programación está generando desde el subconsciente. Se trata de aprender a responder libremente a los desafíos que te plantea la vida en vez de reaccionar de forma automática. Tomar las riendas de tu vida en vez de seguir dejándote llevar.

 

Seguro que te estás preguntando ¿y eso cómo se hace?

Con mucha conciencia. El problema del ego es que está en el inconsciente y eso hace que no podamos verlo. No lo vemos porque estamos dominados por él y nos creemos que somos nuestras creencias y patrones pero, en realidad, no es más que la forma que hemos aprendido de estar en el mundo para protegernos. Y podemos desaprenderla y aprender otra nueva que nos lleve a vivir desde el amor en vez de desde el miedo.

Ganar en conciencia nos permite ver el ego sin identificarnos con él y poder así trascenderlo. No es fácil pero se puede. Aunque el ego siempre va a estar ahí, esa tendencia de la personalidad que hemos desarrollado nos va a acompañar toda la vida. Pero a medida que nos vamos haciendo más conscientes de ello, podremos liberarnos de su dominio y dirigir nuestros pasos hacia una vida mucho más auténtica y plena. Se trata de volver a la desnudez original, quitándonos conscientemente esos vestidos donde (y cuando) ya no los necesitamos. 

No hay que buscar nada fuera, ni incorporar nada sino todo lo contrario. Se trata de ir soltando todas esas capas que hemos ido construyendo para protegernos porque ya no las necesitamos y nos limitan, impidiéndonos elegir libremente nuestro destino. No van a desaparecer pero dejarán de controlar nuestra vida, al menos a ratos. Otros volveremos a caer en sus garras pero nos daremos cuenta y sabremos volver. Me viene a la mente esta famosa frase de Carl Jung:

«Hasta que lo inconsciente no se haga consciente, el subconsciente seguirá dirigiendo tu vida, y tú lo llamaras destino.»

¿Cómo reconocer el ego?

El ego tiene infinidad de caras y se manifiesta de muchas maneras diferentes. Algunas de ellas son:

  • Lo que creo que tengo que ser.
  • Lo que me digo que tengo que hacer.
  • Lo que creo que soy.
  • Mi diálogo interno.
  • La voz de tu juez interno.
  • Mi personalidad (mi forma de pensar, actuar y sentir).
  • Mis creencias.
  • Lo que pienso acerca de mi misma, de los demás y del mundo.
  • Las capas de protección o corazas.
  • Patrones de conducta automáticos.
  • Reacciones inconscientes.

El ego tiene su origen en el miedo y por eso se empeña en protegerte de los peligros de la vida. Lo que pasa es que muchos de esos peligros ya no existen o si los hay, tú ya no eres una niña y tienes recursos para enfrentarte a ellos de forma más eficaz.

Es fácil reconocer cuando estás en el ego porque produce sensación de bloqueo, rigidez y estancamiento, te lleva a la polaridad, te contrae y te hace dudar. Te sientes inquieta y angustiada.

Por el contrario, cuando conectas con tu esencia, te llevas al amor, a la unidad, sientes paz y expansión. Accedes a tu sabiduría interior que te da confianza y una sensación de equilibrio. 

El ego vive en la mente y se alimenta de los pensamientos. Por eso, la meditación y la conexión con tu cuerpo, son dos herramientas que ayudan mucho a aflojarlo porque crean el espacio necesario para poder salirte de él y empezar a verlo desde fuera y poder trabajar con él.

El Círculo de madres, es un viaje hacia ti misma en compañía de otras mujeres como fuente de apoyo, inspiración y crecimiento mutuo. Un viaje, de mi mano, pensado para llevarte del ego a la esencia. 

El sábado pasado tuvimos la sesión de cierre de la segunda edición y la semana que viene abriré las plazas para la próxima edición que viene con novedades. Las plazas son limitadas para que el tamaño del grupo permita su buen funcionamiento y las madres que ya han formado parte tienen preferencia. Si quieres apuntarte a la lista de espera, inscríbete a la newsletter para enterarte la primera.

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