fbpx

Mi por qué es dar lo que yo no tuve

Con la perspectiva que tengo ahora, me doy cuenta de que mi por qué siempre ha sido el mismo, y siempre ha estado ahí, pero no lo identifiqué hasta que dejé mi trabajo de toda la vida y tuve que empezar a preguntarme qué quería hacer a partir de ese momento.

Siempre he sentido la necesidad de ayudar a los demás y por eso, sin saberlo, de pequeña quería ser monja primero y médico después.

Con el tiempo he ido afinando más y entendiendo que lo que quería era ayudar a los demás a sentirse bien y que, de alguna manera, me sale de manera natural hacerlo con la gente que me rodea.

Empecé a ser consciente de que tengo un don para empatizar con los demás, conectar con su verdadera esencia más allá del personaje que se ve a simple vista y de hacerles sentir lo suficientemente seguros y reconocidos como para abrir su mundo emocional, hacerles sentir que importan y que se pueden mostrar tal cual son porque no hay juicio.

Curiosamente (ahora sé que no es casualidad), hago sentir a los demás del modo que yo hubiese necesitado sentirme de pequeña, o lo que es lo mismo, doy lo que yo no tuve porque hacerlo me sana. 

Recupero la frase de David Testal que dice que «solucionamos en el mundo lo que nos pasa a nosotros».

El siguiente paso del proceso fue darle forma a cómo quería hacerlo y conecté con otra necesidad que siempre había estado ahí: la de compartir con los demás lo que me pasaba a mí.

Sentía la necesidad de compartir mi camino desde que la maternidad me hizo darme cuenta de que me había desconectado completamente de mi misma y decidí volver a encontrarme conmigo. Lo más difícil fue darme permiso para intentar vivir de ello y así nació B The Change MOMs, con una visión y un propósito claros: regresar al ser como forma de cambiar el mundo porque ahí reside el amor y la unidad con todo lo que nos rodea.  Porque si algo he aprendido en mi proceso personal, es que la única forma de sentirse bien con uno mismo y con los demás, es siendo fiel a tu verdadera esencia y para eso hace falta recordar quién eras antes de que el mundo te dijese quién tenías que ser.

Por eso, disfruto tanto acompañando a todas las mujeres rebeldes y valientes que confían en mí para hacer ese camino de regreso a si mismas, porque al hacerlo, sano yo también.

Sin embargo, compartir no me sale de forma tan natural como ayudar porque, de pequeña, cuando expresaba  mi sensibilidad y emocionalidad nunca encontraba acogida ni reconocimiento y tuve que aprender a vivenciar mi mundo interno en la más absoluta soledad. Estoy segura de que sabes tan bien como yo, lo mucho que cuesta deshacerse de esos patrones aprendidos y aún me cuesta compartir mi intimidad emocional.  Estoy poniendo mucha conciencia e intención en mostrar esa parte de mí y está siendo todo un aprendizaje.

Aún no puedo vivir de ello y eso me obliga a cambiar de rumbo. Está siendo un proceso de desapego complejo porque saltan mil y una resistencias, algunas son ya viejas pero se disfrazan para pasar desapercibidas, me vuelvo a enganchar a ellas y me llevan a lugares pasados en los que se repiten las mismas emociones. Me quedó allí atrapada hasta que recuerdo que yo ya no soy la misma, que he aprendido mucho por el camino y que ahora tengo herramientas para elegir vivirlo desde otro lugar. 

En el proceso de aceptar que las cosas no siempre salen como una quiere, estoy aprendiendo que hay muchas formas y vías posibles para llevar a cabo mi por qué. Me abro a descubrir lo que esta nueva etapa tenga que ofrecerme y confío en que, sea como sea, encontraré la forma de seguir haciendo sentir a otras personas que importan y merecen mirada, escucha y reconocimiento por lo que son (a la vez que me lo recuerdo a mí también).

Mientras descubro lo que se esconde en este nuevo camino que se abre paso, sigo acompañando a través de sesiones individuales o grupales en el Círculo que, por cierto, acaba de abrir sus plazas para la Edición de Verano.

Si necesitas un espacio seguro y libre de juicios, en el que poder mostrarte tal y como eres (vulnerable, imperfecta, con tus luces y tus sombras), en el que sanar tus heridas y crecer de la mano de otras mujeres que te sostienen e inspiran, te esperamos con los brazos abiertos para darte la bienvenida y acompañarte a volver a ti. 

2 Comments
  • Laura
    Posted at 14:19h, 28 mayo Responder

    Hola Bea, Me veo reflejada en tus palabras.
    Yo también estoy en una etapa de replanteamiento (otra más). y a veces caigo en la trampa de creer que vuelvo a la casilla de salida.
    Me recuerdo que si permanezco fiel a mi por qué, quizá el cómo no es tan importante.
    Te deseo que el cambio de rumbo te traiga lo que necesites.
    Un abrazo

    • bea
      Posted at 16:32h, 28 mayo Responder

      Hola Laura, muchas gracias por tu comentario y por tu deseo, estoy segura de que sea lo que sea, vendrá porque es lo que necesito. Si entendemos que estamos en constante evolución inevitablemente nos lleva a tener que replantearnos el camino para alinearnos con nuestro nuevo estado de conciencia y una versión actualizada de nosotras mismas. Yo creo que forma parte del proceso, al igual que volver a caer en las mismas trampas de siempre y perdernos mil veces para volver a encontrarnos. Aunque a mí no me ha pasado, yo te diría que incluso puede que esa evolución nos lleve a nuevos por qués.

Escribe un comentario

X