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B The Change MOM's Bea Aguirre La maternidad del cambio

Mi vida cambió cuando decidí dejar de huir y empezar a buscarme

La única forma que he encontrado de sentirme en paz es siendo fiel a mi misma y ese es, además, el mejor regalo que puedo ofrecer a mis hijos.

Te acompaño en el camino de regreso a casa para que tu también puedas encontrar tu verdad.

Mi vida cambió cuando decidí dejar de huir y empezar a buscarme

La única forma que he encontrado de sentirme en paz es siendo fiel a mi misma y ese es, además, el mejor regalo que puedo ofrecer a mis hijos.

Te acompaño en el camino de regreso a casa para que tu también puedas encontrar tu verdad.

¡Hola! Soy Beatriz Aguirre pero me siento mucho más cómoda presentándome como Bea, que es como todo el mundo me llama (menos mi madre cuando se enfada).
Soy madre de un adolescente y un toddler. Inconformista nata y buscadora insaciable del bienestar a todos los niveles. La rebeldía ha sido una constante en mi vida con la que ahora me siento cómoda porque sé que es un acto de honestidad conmigo misma.
Lo que más me nutre, con diferencia, son las personas y procuro rodearme de aquellas que consiguen tocarme el corazón.
¡Hola! Soy Beatriz Aguirre pero me siento mucho más cómoda presentándome como Bea, que es como todo el mundo me llama (menos mi madre cuando se enfada).
Soy madre de un adolescente y un toddler. Inconformista nata y buscadora insaciable del bienestar a todos los niveles. Remar a contracorriente es una constante en mi vida con la que me siento cómoda.
A mis 46 años me sigo cuestionando todo lo establecido, especialmente las imposiciones sociales y las injusticias y eso me hace parecer rebelde. Sin embargo,  yo prefiero verlo como un acto de honestidad y coherencia conmigo misma; aunque no siempre ha sido así.
Lo que más me nutre, con diferencia, son las personas y procuro rodearme de aquellas que consiguen tocarme el corazón.

Me olvidé de mi para cumplir con las expectativas de los demás

Siempre he sido “la oveja negra” de la familia y de pequeña aquel empeño por hacerme encajar en unos zapatos que no eran míos me hacía sentir muy incomprendida.
Intenté responder a lo que se esperaba de mí, pero ir en contra de mi voz interior me hacía sufrir. Aquella niña solo soñaba con un mundo más cálido y humano.
La escritura me ayudaba a ordenar todo aquel caos interno y mi abuelo materno fue mi refugio.
Mi adolescencia transcurrió en una lucha constante entre la necesidad de ser yo y el deseo de cumplir las expectativas ajenas hasta que, a los 18 años, cuando tocaba decidir mi futuro profesional, claudiqué.
Estudié una carrera de ciencias con salida profesional. Encontré un trabajo estable, reconocido y bien remunerado. Me casé. Había cumplido.
Aparentemente tenía todo a lo que podía aspirar en la vida y sin embargo vivía con una sensación de insatisfacción constante.  No era capaz de identificar qué era lo que faltaba en aquel puzzle, así que tuve a mi primer hijo.
Ser madre me hizo despertar y tomar conciencia de que me había olvidado completamente de mí.  Lo que faltaba en aquella vida que había construido, era yo.
En aquel momento entendí que el misterio de la vida era volver a convertirme en mi misma y no he cesado en mi empeño desde entonces.

Me olvidé de mi para cumplir con las expectativas de los demás

Siempre he sido “la oveja negra” de la familia y de pequeña aquel empeño por hacerme encajar en unos zapatos que no eran míos me hacía sentir muy incomprendida.
Como cualquier niño, intenté responder a lo que se esperaba de mí pero ir en contra de mi voz interior me hacía sufrir. Ahora sé que soy una persona altamente sensible y entiendo muchas cosas que entonces era incapaz de procesar.  Pero aquella niña solo soñaba con un mundo más cálido y humano.
Encontré refugio en la escritura porque me ayudaba a ordenar todo aquel caos interno  y en mi abuelo materno que era casa para mí. Me brindaba un espacio libre de juicios donde sentirme segura y me enseñó lo que es el amor incondicional. Y aunque ya no está, me sigue acompañando cada día.
Mi adolescencia transcurrió en una lucha constante entre la necesidad de ser yo y el deseo de cumplir las expectativas ajenas para pertenecer y sentirme aceptada. Hasta que a los 18 años, cuando tocaba decidir mi futuro profesional, claudiqué.
Yo quería ser actriz pero acabé dejándome llevar por lo que se esperaba de mí. Estudié una carrera de ciencias con salida profesional. Encontré un trabajo estable y reconocido en una multinacional de la industria farmacéutica donde terminé ocupando un puesto de responsabilidad bien remunerado. Me casé. Había cumplido. Aparentemente tenía todo a lo que podía aspirar en la vida y sin embargo vivía con una sensación de insatisfacción constante.  No era capaz de identificar qué era lo que faltaba en aquel puzzle, así que tuve a mi primer hijo.
Ser madre me cambió la vida pero no por el cambio de rutinas tan radical que conlleva tener hijos, que también, sino porque me hizo despertar y tomar conciencia de que me había olvidado de mi completamente y de que lo que faltaba en aquella vida que había construido, era yo.

La maternidad me hizo recordar quién era antes de que el mundo me dijese quién tenía que ser.

B The Change MOM's Bea Aguirre La maternidad del cambio
B The Change MOM's Bea Aguirre La maternidad del cambio

La maternidad me hizo recordar quién era antes de que el mundo me dijese quién tenía que ser.

En estos 14 años he explorado un sinfín de maneras distintas de llegar a mí, devorando información y formándome en una gran variedad de herramientas y disciplinas de autoconocimiento, crecimiento personal y psicología. Pero, sin duda, la mayor fuente de aprendizaje sobre mí misma ha sido la maternidad.

Ahora sé que no necesito ser lo que los demás esperan de mí, ni la madre perfecta y que permitirme ser yo misma, es lo que da libertad a mis hijos para ser lo que han venido a ser.

Volví a ser madre 10 años después y, una vez más, la maternidad me hizo profundizar en ese viaje hacia mi esencia, mostrándome un nuevo rumbo profesional, mucho más conectado conmigo misma, con mis dones y con la necesidad de poner mi experiencia y aprendizajes de vida al servicio del cambio que desde pequeña quiero ver en el mundo.
En estos 14 años he explorado un sinfín de maneras distintas de llegar a mí, devorando información y formándome en una gran variedad de herramientas y disciplinas de autoconocimiento, crecimiento personal y psicología. Pero, sin duda, la mayor fuente de aprendizaje sobre mí misma ha sido la maternidad.
La maternidad me llevó de vuelta a casa. Ahora me conozco mucho mejor, sé lo que necesito para sentirme bien y me esfuerzo para no volver a dejarme sola.

Ahora sé que no necesito ser lo que los demás esperan de mí, ni la madre perfecta y que permitirme ser yo misma, es lo que da libertad a mis hijos para ser lo que han venido a ser.

En ese proceso, he podido comprobar que, a medida que iba conectando con mi verdad y atreviéndome a ser yo, mis relaciones (especialmente con mis hijos) y mi mundo se iban transformando y pareciendo cada vez más al que anhelaba de pequeña.
Volví a ser madre 10 años después y, una vez más, la maternidad me hizo profundizar en ese viaje hacia mi esencia, mostrándome un nuevo rumbo profesional, mucho más conectado conmigo misma, con mis dones y con la necesidad de poner mi experiencia y aprendizajes de vida al servicio del cambio que quiero ver en el mundo.
B The Change MOM's Bea Aguirre La maternidad del cambio
B The Change MOM's Bea Aguirre La maternidad del cambio
B The Change MOM's Bea Aguirre La maternidad del cambio

Siempre he sentido que no encajaba en este mundo, y me he dado cuenta de que estoy aquí para contribuir a crear uno nuevo.

Mi forma de entender y de ejercer la maternidad ha ido evolucionando con el tiempo hasta llegar a entenderla como un camino de transformación personal y social.
Nos empuja constantemente a encontrarnos con nosotras mismas y nos da la oportunidad de plantar, empezando en nosotras, la semilla de una nueva humanidad.
Es sin duda, una herramienta de transformación universal tremendamente poderosa.

Siempre he sentido que no encajaba en este mundo, y me he dado cuenta de que estoy aquí para contribuir a crear uno nuevo.

Mi forma de entender y de ejercer la maternidad ha ido evolucionando con el tiempo hasta llegar a entenderla como un camino de transformación personal y social.
Nos empuja constantemente a encontrarnos con nosotras mismas y nos da la oportunidad de plantar, empezando en nosotras, la semilla de una nueva humanidad.
Es sin duda, una herramienta de transformación universal tremendamente poderosa.

Mi propósito es inspirar e impulsar un nuevo paradigma de maternidad como forma de cambiar el mundo.

LA MATERNIDAD DEL CAMBIO
B The Change MOM's Bea Aguirre La maternidad del cambio
Tu también puedes cambiar el mundo y ser tu misma. Y, sobre todo,​ ​también mereces disfrutar de una vida más auténtica y plena.

El cambio que necesitas empieza por ti y yo estoy aquí para ayudarte a

encontrarte contigo, porque eso que falta en tu vida y en la de tus hijos, eres TÚ.

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